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10th September 2010 

"Franco no se atrevió a tanto y respetó las aguas en torno a Gibraltar"

Por: José Luis Yagüe

"Franco, no se atrevió a tanto y respetó las aguas que circundan Gibraltar. Hay un hecho histórico que avala esta afirmación: el destructor de la República Española "José Luís Díez", acosado por la escuadra franquista que dominaba las aguas del Estrecho no vio más salida que refugiarse en Gibraltar enfilando hacia las playas de La Caleta, embarrancando y saltando todos sus tripulantes al agua para entregarse a la guarnición de la plaza. Desde lejos vigilaban, el crucero "Canarias", el minador "Vulcano", el destructor "Ceuta" y otros buques de guerra que a las órdenes de Franco, no se atrevieron a entrar en las aguas ahora en disputa, para apresar al destructor republicano". Así nos lo explica el historiador Antonio Bernal, uno de los expertos que más sabe de la reciente historia de Gibraltar y su relación con San Roque y La Línea de la Concepción.

Bernal, nos aporta fotografías del destructor republicano varado en las playas de Catalán Bay, La Caleta y nos comenta como tuvo oportunidad de conocer personalmente al capitán republicano que se refugió en Gibraltar en octubre de 1938, después de que recibiera un impacto de 203 milímetros en la amura de babor a la altura de la línea de la flotación, que le disparó el crucero "Canarias" de la flota de Franco. Allí fue reparado y aunque estaba vigilado, el capitán utilizó una argucia, situando otra luz roja para sustituir a la del barco, haciéndose sigilosamente a la mar. Pero la "inteligencia" nacional se percató y avisó a la flota del Estrecho. Había ya dado la vuelta a Punta Europa y estaba en aguas internacionales a la salida del Estrecho cuando el minador "Vulcano" lo alcanzó con dos disparos de 88 mm. que dañaron sus máquinas. Averiado, de nuevo se dirigió a aguas gibraltareñas y embarrancó en La Caleta, seguido de cerca por toda la escuadra española del Estrecho que quizá pòdría haberle dado alcance y apresarlo. Pero, a pesar de la potencia naval que tenía la flota franquista, apostada con varias de sus mejores unidades desde Torrenueva a La Atunara, ninguno de los barcos nacionales se atrevió a cruzar la línea de las aguas que, de siempre se han adjudicado a Gibraltar.

Antonio Bernal se extraña mucho de que, ahora, sea una patrullera de la Guardia Civil radicada en Algeciras la que esté protagonizando constantes actos de provocación al hacer lo que no hizo la escuadra de Franco, entrar en aguas gibraltareñas. Y que su misión, aparte de crear alarmismo, sea la de dedicarse a pedir documentación a los ocupantes de los yates gibraltareños que hacen pesca deportiva o paseos de placer, dentro de las consideradas de siempre aguas de Gibraltar.

-Yo-dice- hablo mucho con policías de Gibraltar que han hecho servicio en la mar, sobre todo de noche y me cuentan que siempre, han ayudado a la Guardia Civil a perseguir a los delincuentes, a ayudar en persecuciones a narcotraficantes. Que siempre ha habido, entre Guardia Civil y Policía de Gibraltar un espíritu de cooperación, que ahora se quiebra. Me dicen estos gibraltareños de las lanchas, que tenían línea directa con la Comandancia de Algeciras y que se ayudaban mucho.

Aparte de ello, creo que es momentos de resaltar, porque nadie lo dice, que unas de las conversaciones que Caruana ha estado manteniendo dentro del Foro y así lo ha manifestado él públicamente, es su empeño de hallar una cooperación en la Bahía, tanto en problemas medioambientales como en la persecución conjunta de delincuentes. Lo ha dicho el ministro principal en varias ocasiones. "Por un problema de disputa de soberanía, no queremos contribuir a que los delincuentes encuentren en nuestras aguas un refugio o que campen a sus anchas por la Bahía". Esas palabras de Caruana yo, como español y como testigo de la historia en mis más de ochenta años, en esta comarca próxima a Gibraltar, las veo sensatas y positivas. Por eso, me rebelo ante episodios provocados a cuenta de las aguas, cuando nunca ha habido la escandalera que ahora se forma a dos por tres.

-Usted, Sr. Bernal, por que es un estudioso de la historia de Gibraltar, ¿por ser de San Roque?
-Y porque lo he vivido. Yo fui el último trabajador que cruzó la frontera la noche en que se cerró. He vivido allí dentro, la odisea de tantos españoles de uno y otro bando, que durante la Guerra Civil de España, tuvieron que refugiarse en Gibraltar, un enclave que salvó muchas vidas. He conocido, por mi trabajo, a grandes personalidades políticas. Y sé muchos entresijos, que se desconocen. Por ejemplo, ese episodio del José Luís Díez, lo tengo fresco en mi memoria, igual que la imagen de una señora de la aristocracia española, muy guapa ella, que actuaba de espía para España y pasaba toda la información, que luego iba a parar a los fascistas alemanes e italianos.

-Conoce entonces los episodios de los hombres rana que tripulaban torpedos y salían del "Olterra" para hundir barcos aliados anclados en Gibraltar?
-Claro que sí. Igual que sé que había un "pacífico" matrimonio que salía a dar un inocente paseo en un bote de remos por la bahía y arrojaba las "fiambreras" cerca de los Libertys, los grandes cargueros que traían material de guerra desde los Estados Unidos. Las fiambreras eran minas, especialmente preparadas. Hay multitud de episodios bélicos que han ocurrido en esta Bahía y que aún no se han contado al gran público.

Bernal, quiere contar muchas de sus experiencias en un libro.

-¿Qué le parece el actual clima de diálogo y entendimiento que ha surgido desde que comenzaron las conversaciones del Foro de Diálogo?
-Formidable. Ese logro de conseguir que se pagaran las pensiones a los que trabajamos en Gibraltar, ha sido algo que muchas familias no olvidan, como algo positivo. Yo sé que ahí, Caruana, forzó a los ingleses a desembolsar tantos millones de libras. Era fácil decir: "Si Franco cerró la frontera y nos dejó sin trabajo, que pague Franco". Sin embargo, han pagado los británicos. Ese fue un primer éxito del nuevo clima, al que han seguido muchos más. Yo creo en el diálogo y que se podrán solucionar muchos problemas con buena voluntad. Lo que no se puede es mantener una política de hostigamiento hacia Gibraltar y hacia los gibraltareños, castigándolos por no querer ser españoles. Hay que ser más demócrtas y dejar atrás la vena falangista y totalitaria que todavía corre por algunos políticos españoles que se autotitulan patriotas y no son más que patrioteros que quieren sacar partido a una postura que, en el siglo XXI, ya no tiene razón de ser. Hay que ser más dialogantes y tener en cuenta el interés de las personas de esta zona.

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